9/04/2007

37 años del TRIUNFO DEL PUEBLO



El 4 de Septiembre de 1970, Salvador Allende obtuvo la primera mayoría relativa (36 %) en las elecciones presidenciales, apoyado por la Unidad Popular.


Habla Salvador Allende, presidente electo de Chile:


”Con profunda emoción les hablo desde esta improvisada tribuna por medio deestos deficientes amplificadores.
¡Qué significativa es, más que las palabras, la presencia del pueblo deSantiago, que interpretando a la inmensa mayoría de los chilenos, secongrega para festejar la victoria que alcanzamos limpiamente, el día dehoy, victoria que abre un camino nuevo para la patria, y cuyo principalactor es el pueblo de Chile aquí congregado! ¡Qué extraordinariamentesignificativo es que pueda yo dirigirme al pueblo de Chile y al pueblo deSantiago desde la Federación de Estudiantes! Esto posee un valor y unsignificado muy amplio.
Nunca un candidato triunfante por la voluntad y el sacrificio del pueblousó una tribuna que tuviera mayor trascendencia. Porque todos lo sabemos. Lajuventud de la patria fue vanguardia en esta gran batalla, que no fue lalucha de un hombre, sino la lucha de un pueblo; ella es la victoria deChile, alcanzada limpiamente esta tarde.
Yo les pido a ustedes que comprendan que soy tan sólo un hombre, con todaslas flaquezas y debilidades que tiene un hombre, y si pude soportar -porquecumplía una tarea- la derrota de ayer, hoy sin soberbia y sin espíritu devenganza, acepto este triunfo que nada tiene de personal, y que se lo debo ala unidad de los partidos populares, a las fuerzas sociales que han estadojunto a nosotros. se lo debo al hombre anónimo y sacrificado de la patria,se lo debo a la humilde mujer de nuestra tierra. Le debo este triunfo alpueblo de Chile, que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre.
La victoria alcanzada por ustedes tiene una honda significación nacional.Desde aquí declaro, solemnemente que respetaré los derechos de todos loschilenos. Pero también declaro y quiero que lo sepan definitivamente, que alllegar a la Moneda, y siendo el pueblo gobierno, cumpliremos el compromisohistórico que hemos contraído, de convertir en realidad el programa de laUnidad Popular.
Lo dije: no tenemos ni podríamos tener ningún propósito pequeño devenganza. sería disminuir la victoria alcanzada. Pero, si no tenemos unpequeño propósito de venganza, de ninguna manera, vamos a claudicar, acomerciar el programa de la Unidad Popular, que fue la bandera del primergobierno auténticamente democrático, popular, nacional, y revolucionario dela historia de Chile.
Dije y debo repetirlo: si la victoria no era fácil, difícil será consolidarnuestro triunfo y construir la nueva sociedad, la nueva convivencia social,la nueva moral y la nueva patria.
Pero yo sé que ustedes, que hicieron posible que el pueblo sea mañanagobierno, tendrán la responsabilidad histórica de realizar lo que Chileanhela para convertir a nuestra patria en un país señero en el progreso, enla justicia social, en los derechos de cada hombre, de cada mujer, de cadajoven de nuestra tierra.
Hemos triunfado para derrocar definitivamente la explotación imperialista,para terminar con los monopolios, para hacer una profunda reforma agraria,para controlar el comercio de exportación e importación, para nacionalizar,en fin, el crédito, pilares todos que harán factible el progreso de Chile,creando el capital social que impulsará nuestro desarrollo.
Por eso, esta noche que pertenece a la Historia, en este momento de júbilo,yo expreso mi emocionado reconocimiento a los hombres y mujeres, a losmilitantes de los partidos populares e integrantes de las fuerzas socialesque hicieron posible esta victoria que tiene proyecciones más allá de lasfronteras de la propia patria. Para los que estén en la pampa o en laestepa, para los que me escuchan en el litoral, para los que laboran en laprecordillera, para la simple dueña de casa, para el catedráticouniversitario, para el joven estudiante, el pequeño comerciante oindustrial, para el hombre y la mujer de Chile para el joven de la tierranuestra, para todos ellos, el compromiso que yo contraigo ante mi concienciay ante el pueblo -actor fundamental de esta victoria- es ser auténticamenteleal en la gran tarea común y colectiva. Lo he dicho: mi único anhelo es serpara ustedes el Compañero presidente.
Chile abre un camino que otros pueblos de América y del mundo podránseguir. La fuerza vital de la unidad romperá los diques de la dictadura yabrirá el cauce para que los pueblos puedan ser libres y puedan construir supropio destino.
Somos lo suficientemente responsables para comprender que cada país y cadanación tiene sus propios problemas, su propia historia y su propia realidad.Y frente a esa realidad serán los dirigentes políticos de esos pueblos losque adecuarán la táctica que deberá adoptarse.
Nosotros sólo queremos tener las mejores relaciones políticas, culturales,económicas, con todos los países del mundo. Sólo pedimos que respeten-tendrá que ser así- el derecho del pueblo de Chile de haberse dado elgobierno de la Unidad Popular.
Somos y seremos respetuosos de la autodeterminación y de la nointervención. Ello no significará acallar nuestra adhesión solidaria con lospueblos que luchan por su independencia económica y por dignificar la vidadel hombre.
Sólo quiero señalar ante la historia el hecho trascendental que ustedes hanrealizado, derrotando la soberbia del dinero, la presión y amenaza, lainformación deformada, la campaña del terror, de la insidia y la maldad.Cuando un pueblo ha sido capaz de esto, será capaz también de comprender que sólo trabajando más y produciendo más podremos hacer que Chile progrese y que el hombre y la mujer de nuestra tierra, la pareja humana, tengan derechoauténtico al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación, al descanso, a la cultura y a la recreación, juntos, con el esfuerzo de ustedes vamos a hacer un gobierno revolucionario.

La revolución no implica destruir sino construir, no implica arrasar sinoedificar; y el pueblo chileno está preparado para esa gran tarea en esa horatrascendente de nuestra vida.
Compañeras y compañeros, amigas y amigos: Cómo hubiera deseado que losmedios materiales de comunicación me hubieran permitido hablar máslargamente con ustedes y que cada uno hubiera oído mis palabras, húmedas deemoción, pero a la vez firmes en la convicción de la gran responsabilidadque todos tenemos y que yo asumo plenamente.

Yo les pido que esta manifestación sin precedentes se convierta en lademostración de la conciencia de un pueblo. Ustedes se retirarán a sus casassin que haya el menor asomo de una provocación y sin dejarse provocar. Elpueblo sabe que sus problemas no se solucionan rompiendo vidrios o golpeandoun automóvil. Y aquéllos que dijeron que el día de mañana los disturbiosiban a caracterizar nuestra victoria, se encontrarán con la conciencia y laresponsabilidad de ustedes. Irán a sus trabajos, mañana o el lunes, alegresy cantando; cantando la victoria tan legítimamente alcanzada y cantando alfuturo. Con las manos callosas del pueblo, las tiernas manos de la mujer yla sonrisa del niño, haremos posible la gran tarea que sólo un sueñoresponsable podrá realizar. El hecho de que estemos esperanzados y felices,no significa que nosotros vayamos a descuidar la vigilancia: el pueblo, estefin de semana, tomará por el talle a la patria y bailaremos desde Arica aMagallanes, y desde la cordillera al mar, una gran cueca, como símbolo de laalegría sana de nuestra vida.

Pero al mismo tiempo mantendremos nuestros comités de acción popular, enactitud vigilante, en actitud responsable, para estar dispuestos a respondera un llamado -si es necesario- que haga el comando de la Unidad Popular.

Llamado para que los comités de empresas, de fábricas, de hospitales, enlas juntas de vecinos, en los barrios y en las poblaciones proletarias,vayan estudiando los problemas y las soluciones; porque presurosamentetendremos que poner en marcha el país. Yo tengo fe, profunda fe, en lahonradez, en la conducta heroica de cada hombre y de cada mujer que hizoposible esta victoria. Vamos a trabajar más. Vamos a producir más. Estetriunfo debemos tributarlo en homenaje a los que cayeron en las luchassociales y regaron con su sangre la fértil semilla de la revolución chilenaque vamos a realizar.

Quiero antes de terminar, y es honesto hacerlo así, reconocer que elgobierno entregó las cifras y los datos de acuerdo con los resultadoselectorales. Quiero reconocer que el jefe de plaza, General CamiloValenzuela, autorizó este acto, acto multitudinario, en la convicción ycerteza que yo le diera de que el pueblo se congregaría, como está aquí enactitud responsable, sabiendo que ha conquistado el derecho a ser respetadoen su victoria, el pueblo que sabe que entrará conmigo a La Moneda el 4 denoviembre de este año.

Quiero destacar que nuestros adversarios de la Democracia cristiana hanreconocido en una declaración, la victoria popular. No le vamos a pedir a laderecha que lo haga. No lo necesitamos. No tenemos ningún ánimo pequeño encontra de ella. Pero ella no será jamás capaz de reconocer la grandeza quetiene el pueblo en sus luchas, nacida de su dolor y de su esperanza.

Nunca como ahora, sentí el calor humano; y nunca como ahora la canciónnacional tuvo para ustedes como para mí tanto y tan profundo significado. Ennuestro discurso lo dijimos: somos los herederos de los padres de la patriay juntos haremos la segunda independencia: la independencia económica deChile.

Les digo que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoriaalcanzada. Esta noche, cuando acaricien a sus hijos, cuando busquen eldescanso, piensen en el mañana duro que tendremos por delante, cuandotengamos que poner más pasión, más cariño, para hacer cada vez más grande aChile, y cada vez más justa la vida en nuestra patria.
Gracias, gracias, compañeras. Gracias, gracias, compañeros. Lo mejor quetengo me lo dió mi partido, la unidad de los trabajadores y la UnidadPopular.
A la lealtad de ustedes, responderé con la lealtad de un gobernante delpueblo, con la lealtad del compañero Presidente.